miércoles, 10 de diciembre de 2008
Al tratar a las víctimas de paro cardíaco, los médicos no pueden perder ni un instante. Sin la posibilidad de obtener oxígeno fresco de la sangre bombeada a través del cuerpo, las células del cerebro empiezan a morirse en pocos minutos. De 10 a 20 minutos después de que el corazón deja de latir, ya no hay nada que hacer. Aún cuando los médicos puedan conseguir que el corazón lata de nuevo, el cerebro ha muerto. Resto Noticia
Menéame
Tags: ENTRETE